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Patrimonio y Museo

Exposición conmemorativa del II Centenario de su nacimiento.

María de los Ángeles Ballesteros Núñez Delegada

María de los Ángeles Ballesteros Núñez

gobiernoabierto@alcalaguadaira.org

SALA V/irtual: José Mª. Gutiérrez de Alba (1822- 2022)

ETAPA SEVILLANA (1822-1847)

                     


"Dicen algunos que soy poeta, y yo, la verdad, no me atrevo ni a desmentirlo ni a afirmarlo. Por lo menos tengo de común con los poetas verdaderos el amor a la Naturaleza y a los más bellos ideales, el desdén hacia las microscópicas grandezas humanas y la carencia absoluta de todo espíritu mercantil, pues confieso que no me cabe en la mollera el negocio más sencillo y rudimentario. Mi espíritu ha tenido siempre algo de quijotesco, y las consecuencias han sido lógicas y naturales. Tuve desde niño grande amor a las letras, lo cual equivale entre nosotros a tener vocación de pobre, y tuve también otra afición no menos pecaminosa: la de entrar en la política de buena fe, la cual no me ofreció sino amarguras y desengaños, persecuciones violentas, y dos largas y penosas emigraciones para no sufrir la cadena del presidiario".

José María Gutiérrez de Alba

Infancia alcalareña

José María Gutiérrez de Alba nació en Alcalá de Guadaíra el 2 de febrero de 1822, en el número 5 de la entonces Plaza de la Constitución (hoy La Plazuela). En España reinaba Fernando VII.

Su padre se llamaba Antonio Gutiérrez Tirado y su madre Salud de Alba y Soto. Fue el primogénito de once hermanos y su familia era propietaria de tierras dedicadas al olivar.

                       

Formación académica y primeras publicaciones en Sevilla

A los ocho años José María Gutiérrez de Alba ya había aprendido en la escuela cuanto podía enseñarle su maestro de Alcalá de Guadaíra. En 1831 le llevaron a Sevilla a estudiar latín y griego al colegio de la Compañía de Jesús en la calle Laraña (actual Facultad de Bellas Artes).

Entre 1834 y 1837 permaneció en Aranjuez con un tío materno, de clara convicción liberal, que le facilitó saciar su avidez por la lectura y experimentar su espíritu viajero.

En 1840 comenzó en la Universidad de Sevilla sus estudios de Filosofía y, entre 1843 y 1847, continuó con los de Derecho. Pero los estudios empezaron a convertirse más bien en una buena excusa ante sus padres para aprovechar el ambiente de la capital para desarrollar su auténtica vocación de escritor y defender sus ideas políticas.

En 1843, con veintiún años, publicó su primer poema en la revista La Floresta Andaluza. También colaboró en otras publicaciones periódicas: El Vergel, Boletín Literario, El Genio de Andalucía, El Duende y La Giralda.

ETAPA SEVILLANA (1822-1847)

Fábulas políticas y La Tapada


En 1845, cuando Gutiérrez de Alba contaba sólo veintitrés años, publicó sus Fábulas políticas dedicadas “Al pueblo libre”:

No a la opulencia, no al poder mezquino

place a mi lira consagrar su acento;

porque la adulación no es mi destino,

ni de oro ni poder soy avariento.

A otro objeto más noble me encamino

lleno de orgullo y de temor exento;

que como soy del PUEBLO, al PUEBLO canto

de LIBERTAD el himno sacrosanto.

En total se recogen veintinueve fábulas, cada una de las cuales va precedida de una cuidada ilustración del joven pintor Rafael Benjumea. El éxito de Fábulas políticas marcará definitivamente a Gutiérrez de Alba como literato político desde una óptica liberal progresista.


La Tapada. Novela tradicional apareció en 1846, cuando el escritor alcalareño contaba veinticuatro años. Fue editada en la propia imprenta que tenía Gutiérrez de Alba en Sevilla, en el número 14 de la calle del Lagar, que aún conserva esta denominación. Su argumento se basa en una leyenda tradicional alcalareña. La novela recoge al principio un breve agradecimiento a su pueblo natal y una dedicatoria a su padre.


                                    

 

ETAPA MADRILEÑA (1847-1869)

El drama andaluz Diego Corrientes o el bandido generoso 

    

En 1847 Gutiérrez de Alba se marchó a Madrid con el fin de terminar la carrera de Derecho, pero, como era previsible, se dedicó por completo a su vocación literaria.

El 8 de febrero de 1848 estrenó en el Teatro del Instituto Español su célebre drama andaluz Diego Corrientes o el bandido generoso, que le consagraría definitivamente como dramaturgo. Con esta obra teatral trató de mostrar la generosidad y el sentimiento del pueblo andaluz, frente a la imagen cómica y festiva desarrollada por los románticos:

Preso en la carse ya estoy,

aquí aguardo mi sentensia;

corasón mío, pasensia,

que á fe que te pruebas hoy.

Diego Corrientes yo soy,

aquer que á nadie temía,

aquer que en Andalusía

por los caminos andaba,

er que á los ricos robaba

y á los probes socorría.


Además del gran número de representaciones que tuvo, el éxito de este drama llegó a conocer hasta seis ediciones. En 1860 refundirá el texto original de tres actos en cuatro, llegando a publicar hasta ocho ediciones. También hizo una versión para zarzuela con música del maestro Ramón de Sousa.

Estrenos teatrales, actividad política y matrimonio

Tras el éxito obtenido con el drama Diego Corrientes, Gutiérrez de Alba estrenó en los escenarios madrileños otras obras del llamado género andaluz, entre las que destacamos: El tío Zaratán (1849), el entremés Aventura de un cantante (1854) con música de Barbieri, la zarzuela La flor de la serranía (1856) con música de Cristóbal Oudrid; por último, el cuadro Un jaleo en Triana (1861) con música de García Rossetti.

Además de las obras del género andaluz llevó a la escena muchos otros títulos, basados a veces en temas de actualidad política, entre los que mencionamos: Una mujer literata (1850), La elección de un diputado (1851), Un infierno o la casa de huéspedes (1853), La mujer de dos maridos (1857), Un recluta en Tetuán (1860), Vanidad y pobreza (1860), El hijo de la caridad (1861) y Los españoles en Méjico (1862). En 1863 afrontó también el reto de publicar un Romancero español contemporáneo.

Paralelamente a sus estrenos teatrales, Gutiérrez de Alba desarrolló en estos años una intensa actividad política. En 1855 lideró en Alcalá de Guadaíra una compañía de la Milicia Nacional, baluarte político del partido progresista del general Espartero, que le trajo como consecuencia un consejo de guerra en 1857 que le condenó al presidio a Ceuta. Emigró entonces a París para librarse de la condena, regresando a España en 1858 gracias a la amnistía que concedió Isabel II por el nacimiento de su hijo, el futuro Alfonso XII. Al año siguiente contrajo matrimonio con la joven gaditana afincada en Madrid, Matilde Pérez de Maruve, con la que tuvo su hijo Mariano que murió a los pocos años de nacer.

Creador del género de la revista teatral política

En la década de los sesenta del siglo XIX nuevos géneros trataban de encauzar el creciente teatro de crítica política. Inspirándose en el vodevil francés que conoció durante sus meses de exilio en París, Gutiérrez de Alba concibió para la escena española un nuevo género que “pasara revista” a los acontecimientos políticos del año. El 30 de enero de 1865 estrenó en el Teatro del Circo de Madrid la revista teatral política 1864 y 1865, con música del maestro Emilio Arrieta, cuyo éxito hizo que se representara durante meses en los teatros madrileños y que se publicaran hasta nueve ediciones.

A esta primera revista teatral le siguieron otros títulos como Revista de un muerto. Juicio del año 1865, con música de Barbieri y otros colaboradores, cuya popularidad hizo que llegara a recoger en los periódicos reseñas críticas de Benito Pérez Galdós y Gustavo Adolfo Bécquer.

El desarrollo y éxito de estas obras de mordaz sátira política provocaron que Gutiérrez de Alba sufriera, como la mayoría de los autores de la época, las consecuencias de la férrea censura isabelina. Con posterioridad a la revolución de 1868 “La Gloriosa”, cuando el escritor alcalareño contaba ya 47 años, publicó Teatro político-social, colección de textos dramáticos en la que recopilaba once títulos de sus obras más destacadas de esta temática que la mayoría habían sido ya estrenadas previamente.


 


ETAPA COLOMBIANA (1870-1883)

Impresiones de un viaje a América

Gutiérrez de Alba tuvo siempre un profundo sentimiento hispanoamericano. El gobierno del general Prim emanado de la revolución de 1868 creó un marco propicio para hacer llegar sus inquietudes a las esferas gubernamentales. Mediante Real Orden de 3 de diciembre de 1869 fue nombrado agente confidencial en Nueva Granada (territorios actuales de Colombia, Venezuela y Panamá).

Partió del puerto de Cádiz el 15 de enero de 1870 y, después de dos meses de estancia en Puerto Rico, llegó al puerto colombiano de Santa Marta el 10 de abril. Durante sus más de trece años de permanencia por estas tierras fue elaborando un libro de viajes en trece tomos con el título de Impresiones de un viaje a América. Aparte del interés histórico de sus relatos y las descripciones de innumerables parajes vírgenes, este libro de viajes contiene un total de 466 ilustraciones, de las que 302 son acuarelas del propio Gutiérrez de Alba. Ante la carencia de la fotografía, este material gráfico supone un testimonio gráfico de primer orden para la historia colombiana.

                                        

El extenso contenido de la obra y la gran cantidad de ilustraciones fueron siempre un inconveniente para su publicación debido a su elevado coste. Habrá que esperar al año 2012 cuando se presente en Bogotá una edición parcial con el título Diario ilustrado de Colombia, cuyo acto contó con la presencia del entonces presidente de la República, Juan Manuel Santos.

      



Proyectos de agronomía y obras de ensayo

En 1874 Gutiérrez de Alba tenía la intención de regresar a España, pero el proceso de restauración borbónica hizo que decidiera permanecer más tiempo en Colombia a pesar de haber dejado de percibir la asignación económica como agente confidencial. A partir de este momento dará un cambio importante en su trayectoria dedicándose a proyectos de agronomía con el apoyo de algunos amigos de allí.

Convencido de las posibilidades del suelo colombiano para el cultivo del olivo y la vid, impulsó la creación de un instituto agrícola en Villa de Leyva utilizando el viejo convento de San Francisco. Su desencuentro con el presidente del Estado de Boyacá hizo que el proyecto quedara truncado. Más tarde logró el apoyo del presidente del Estado de Santander, trasladando el instituto a la ciudad de Concepción.

Durante estos años, aunque dedicó poco tiempo a la creación literaria, fundó el periódico El Cachaco y publicó varias obras de ensayo en relación a la agronomía: Apuntes sobre la creación en Bogotá de una sociedad agronómica para la aclimatación y cultivo del olivo y la vid y otras plantas de Europa (1875) y Cartilla agrícola o tratado elemental de agricultura y ganadería, dedicado a la juventud de Colombia (1878).

                                 

                                Actual convento de San Francisco.

Actividad literaria en Colombia y regreso a España

La primera publicación de Gutiérrez de Alba nada más llegar a tierras americanas fue Apuntes de viaje de San Juan de Puerto Rico a la sierra de Luquillo (1870), que sería un preámbulo de su gran libro de viajes en trece tomos Impresiones de un viaje a América.

Cuando en 1875 tomó la decisión de permanecer más tiempo en Colombia publicó sus obras didácticas de los proyectos de agronomía que había emprendido. Paralelamente, en 1877 apareció en Madrid El pueblo andaluz, un libro antológico costumbrista en verso y prosa que había dejado terminado antes de partir para América.

En 1879, el acontecimiento que supuso a nivel mundial el comienzo de las obras del canal de Panamá le inspiró su obra en verso El canal interoceánico. Oda dedicada al genio del ingenio, Mr. Ferdinand de Lesseps. Dos años más tarde publicó la composición poética Vasco Núñez de Balboa. Leyenda histórica.

La obra teatral más importante de su Etapa Colombiana fue El castillo misterioso, zarzuela en tres actos, con música del famoso maestro colombiano José María Ponce de León, estrenada en el Teatro Maldonado de Bogotá el 27 de abril de 1876. También publicó en 1879 el drama en verso El crimen de los Alisos.

Resignado a la nueva etapa borbónica de la monarquía española y el quebranto de su salud debido a una grave caída del caballo provocaron que Gutiérrez de Alba iniciara el 1 de diciembre de 1883 su viaje de regreso a España.

ETAPA ALCALAREÑA (1884-1897)

Archivero-bibliotecario y últimos estrenos teatrales

Después de casi catorce años de permanencia por tierras americanas, Gutiérrez de Alba llegó al puerto de Cádiz el 26 de febrero de 1883. Se estableció definitivamente en su pueblo natal. Su precaria situación económica hizo que un grupo de vecinos solicitara al Ayuntamiento la creación de la plaza de archivero-bibliotecario municipal para ayudarle en su subsistencia.

También intentó recuperar el espacio ocupado en los escenarios madrileños durante los años cincuenta y sesenta, estrenando las siguientes obras: los juguetes cómicos Pecar sin malicia (1886) y La moza del cura (1887), además del entremés cómico-lírico impolítico Libertad de cultos (1887).

En 1893 estrenó su última obra para la escena en el Teatro Cervantes de Sevilla, con el título Del infierno a Madrid. Viaje de ida y vuelta, en un intento de recuperar el género de la revista teatral política que había creado en 1865.

El propio Gutiérrez de Alba era ya consciente que la generación literaria a la que pertenecía casi había desaparecido, que el personal de los teatros y de la prensa eran diferentes y que se encontraba con una sensación de ser extranjero en su propia tierra.

                              


Participación en ateneos y publicaciones diversas

En la segunda mitad del siglo XIX la falta de iniciativa cultural del Estado fue suplida en gran parte con las actividades promovidas por instituciones burguesas como las academias, los liceos o los ateneos. Gutiérrez de Alba ingresó en el Ateneo de Sevilla en 1887, participando en sus veladas y concursos literarios. En 1889 obtuvo un accésit en el certamen convocado por el Ateneo de Córdoba y participó en el Ateneo de Madrid leyendo la extensa silva El amor y los ratones, que tuvo dos ediciones.

En estos años el autor alcalareño inicia una etapa de ediciones recopilatorias de su extensa producción: Alpha y omega (1890), Poemas y leyendas I (1890) y Poemas y leyendas II (1891).

Paralelamente a sus ediciones recopilatorias, Gutiérrez de Alba irá publicando durante su Etapa Alcalareña numerosas composiciones poéticas en diversos periódicos y revistas de Madrid, Sevilla y Barcelona. Entre las publicaciones madrileñas destacamos: La Ilustración Española y Americana, El Mundo de los Niños, Don Quijote y El Álbum Ibero-Americano. Entre las sevillanas podemos señalar: El Baluarte, Perecito, Sevilla en Broma, Miscelánea y Mari-Clara. Por último, de Barcelona merece especial atención nombrar la revista Barcelona Cómica.

Últimas actividades en su pueblo natal

En 1889 Gutiérrez de Alba colaboró como director artístico en el recién creado Liceo de Alcalá. Un año más tarde, cuando Gutiérrez de Alba contaba ya sesenta y ocho años, comenzó a escribir su autobiografía Mi confesión general, de la que solo se conserva una parte. En esta etapa final de su vida escribió también dos novelas: La política de aldea (1891) y Del cielo a la tierra (1896).

En estos años también hizo algunos textos en relación a Alcalá de Guadaíra. En 1888 publicó el folleto de composiciones carnavalescas Álbum de excentricidades, caprichos, locuras y tonterías…, en la que participaron otros autores alcalareños del momento. En 1892 compondría el himno y una canción a Nuestra Señora del Águila. En 1896, meses antes de morir, compuso los siguientes versos para el acto de inauguración de las obras del gran depósito para el abastecimiento de agua de la ciudad:


Tomó Moisés su vara

y brotó el agua

de la roca dura.

Demos gracias al inglés

pues esto es signo de cultura.

Gutiérrez de Alba falleció el 27 de enero de 1897, a punto de cumplir setenta y cinco años, en su casa del número 2 la calle Bailén (hoy Alcalá y Ortí). Fue enterrado en el cementerio parroquial de San Sebastián (actual colegio Cervantes). Actualmente sus restos descansan en el panteón número 24 de la familia Gutiérrez Ruiz en el cementerio municipal de San Mateo.

   









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